lunes, 16 de diciembre de 2013

El país de los huevones

El país de los huevones - Economía y Sociedad

En el país de los huevones si las farmacias se colusionan, y si es que ello llega a comprobarse, la sanción es irrisoria. Si los laboratorios farmacéuticos entregan incentivos a los médicos para que receten sus propios medicamentos, no hay sanción. En el país de los huevones se pueden colocar créditos por medio de organismos estatales a amigos y colaboradores del régimen imperante, aceptar que no se paguen y que no se ejecuten las garantías correspondientes, y tener la certeza de que nadie investigará y sancionará cuando ese régimen llegue a su término. Peor que eso, en dicho país muchos calificarán a ese régimen como ejemplo y responsable de una épica gestión modernizadora. En el país de los huevones, si usted quiere liquidar la educación pública dividiéndola, y dejando los pedazos resultantes en manos de diferentes personas, con capacidades, recursos, intereses, respaldo, compromisos, conocimientos, vocaciones y afinidades disímiles, sin capacitación, con múltiples preocupaciones adicionales y muchas veces con mínimos presupuestos, lo puede hacer sin mayores inconvenientes. Nadie pataleará y el sistema, pese a su evidente deterioro, se mantendrá vigente por décadas sin modificación alguna. Peor que eso, los opositores de los responsables de semejante barbaridad, seguramente se dedicarán a profundizarla.

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