domingo, 26 de mayo de 2013

Marcel Claude, “The Matrix” y el Viaje del Héroe

Marcel Claude, “The Matrix” y el Viaje del Héroe. | papeles en las calles

Probablemente la candidatura de Marcel Claude, a los ojos de los poderosos, no debió haber ocurrido. No la esperaban, no la veían venir. Esto es probablemente para ellos un error, una anomalía en el feroz sistema mercantilista de Chile. Chile debió seguir adormilado por la Concertación y luego por la derecha, que habrían de seguir vendiéndolo todo a los mismos personajes y dándoles aspirinas a la población. Aspirinas, parches y una que otra política de rescate, como el GES.  Y la poca gente que vota, votaría por el candidato que dijese más veces: “conmigo habrá más seguridad”, ”más justicia”, “más trabajo”, “menos abusos” y sin pensar en explicar cómo lo haría, porque el modelo seguiría igual. Los debates presidenciales deberían ser planos, sólo basados en ataques casi personales sobre lo hecho y no hecho por su conglomerado en periodos pasados. Con un presente ideológico ausente y un modelo económico común, a la Alianza y a la Concertación sólo les habría quedado seguir enrostrándose mutuamente ineficiencias pasadas en la implementación del mismo modelo, mientras bajo la mesa negociarían con quienes realmente mueven los hilos del país. Esto hubiese sido lo esperable para quienes administran el modelo. Claude no era esperable. Nunca debió aparecer. Sólo debió aparecer otra candidatura testimonial de izquierda humanista –y no me refiero a ningún partido ni candidato- encabezada por algún líder de bajo vuelo, discurso sabio, sosegado y mínimas expectativas. Los chilenos de la falsa y humillada clase media debieron seguir creyendo que en todos los países desarrollados se paga por los derechos, que en todos los países desarrollados se venden per secula los recursos naturales, que en todos los países desarrollados existen AFP e Isapre, que en todos los países desarrollados la educación es cara y arruina a una gran parte de las familias, que en todos los países desarrollados hay que pagar por la salud o, en ocasiones, simplemente dejarse morir, que en todos los países desarrollados hay taxis colectivos y el transporte público es malo, que en todos los países desarrollados la libre competencia es entre 2 o 3 empresarios, que en todos los países desarrollados las grandes empresas no tributan, que en todos los países desarrollados un 1% de la población es dueña del país. Que los chilenos vivimos un estado de bienestar y rumbo al pleno desarrollo gracias a los generosos créditos que nos da el retail y los bancos y a la noble opción de postergar la cuota. Y la gente debió seguir embruteciéndose con la farándula y las telenovelas, viendo sonrisas, éxito y confort sólo por televisión, estáticos, apenas esquivando el frío con su estufa china comprada a cuotas, en los inviernos crudos de un país sin políticas energéticas, mucho menos de aquellas que atienden a las personas.

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