viernes, 16 de marzo de 2012

Aysén: la guerra de baja intensidad de Piñera

Aysén: la guerra de baja intensidad de Piñera - El Mostrador

Es absurdo pensar que el gobierno está sin estrategia frente al conflicto de Aysén. Por el contrario, se ha movido de manera calculada para provocar el desgaste moral de los habitantes de la región y el aniquilamiento de su fuerza política, manteniendo la apariencia de que desea dialogar, pero efectivamente sin hacerlo. El anuncio de aplicar la Ley de Seguridad del Estado refuerza esa línea. Así, de manera inadvertida Aysén se ha transformado en una zona de escarmiento para el resto del país, que, en los cálculos del gobierno, tiene un costo político menor perfectamente asimilable.

A través de una combinación de medios políticos, económicos, de información y policiales, usa el conflicto para ensayar una estrategia de contención frente a la eventualidad de nuevos movimientos y demandas similares en el resto del país.

Como lógica de acción, lo que está haciendo recuerda muchos aspectos de la llamada doctrina de la guerra de baja intensidad. Una mezcla del uso controlado de la fuerza con tropas especiales de Carabineros, la presencia de representantes civiles que se despliegan para sostener una imagen de diálogo sin generarlo efectivamente, y una vasta acción de información como operación psicológica, en la que aplicar la Ley de Seguridad Interior, crea el modelo chilensis de cómo dominar los conflictos sociales y no solucionarlos.

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