lunes, 4 de julio de 2011

Pinochet, las inmobiliarias, las AFP, el Opus Dei, los UDIotas, Larroulet, Buchi

La Nación

Libro de MARÍA OLIVIA MONCKEBERG: LA DICTADURA ATRINCHERADA EN LAS UNIVERSIDADES (2005)
Golpe a la cátedra
Con estilo acerado, un nuevo libro se adentra en la historia no contada de lo que pasó en las universidades bajo el régimen de Pinochet. Y se topa con los sospechosos de siempre: una trenza que disfruta hasta hoy de poder económico, influencia política y legitimidad social, a través del sistema de universidades privadas.


Mirko Macari La Nación
“La privatización de las universidades, una historia de dinero, poder e influencias”. Así se llama el último libro de María Olivia Monckeberg, ex editora económica de la extinta revista “Análisis”, que será lanzado el martes en la Biblioteca Nacional. Un nombre que parece seguir en la línea de los otros dos textos de la autora: “El saqueo de los grupos económicos al Estado chileno” y “El imperio del Opus Dei en Chile”. ¿De qué se trata?
“La gente dice, ‘ah, tu libro de las universidades privadas’. No, no es mi libro de las universidades privadas, no es sólo eso”, dice Monckeberg. Y aclara que tampoco es sólo la historia de las universidades bajo Pinochet, sino que es “una mirada de lo que pasó con ese proceso, lo que a mi juicio ayuda a entender lo que está en el trasfondo de lo que ocurre hoy”.
-¿Qué cosas le sorprendieron más durante la investigación?
-Diría que la relación entre el mundo universitario y el modelo ideológico, económico y político de la dictadura. La coherencia y la repetición de protagonistas, de personajes, no es casual. Todos lo que fueron los dirigentes del gremialismo, tanto de la Universidad Católica, como en la Universidad de Chile. Esas personas, vinculadas a la universidad de entonces, que fueron líderes juveniles designados, líderes entre comillas, y que pasan a tener posiciones importantes hoy. Algunos en el mundo de lo universitario, otros en el mundo político, de frentón.
-Es la trenza régimen-modelo-universidades.
-Es una trenza que tiene que ver con lo que ocurre hoy.
-¿Una estructura de poder que se mantiene incólume?
-Exacto. Lo que me llama la atención, visto desde la perspectiva de hoy, es cómo estudiando y luego trabajando en la Universidad Católica en los años 60 y 70, nunca nos dimos cuenta de lo que estaba pasando allí. Estaba gestándose el gremialismo, por una parte, y acá en Los Dominicos, la Escuela de Chicago. Yo en el libro hablo de la cruzada, un poco haciendo la metáfora con el equipo cruzado, y con el acento religioso, como en el caso de Jaime Guzmán y de Miguel Kast.
-Kast, gran mentor de Joaquín Lavín.
-Un gran mentor de Lavín. Pero no sé si era alumno predilecto de Kast. Lavín fue más bien alumno de Silva Bafalluy, y este a su vez era alumno de Kast, figura importantísima en el libro.
-¿Quiénes de esos permanecen hasta hoy? ¿Hernán Larraín, de la Universidad Católica, que hasta hace poco fue presidente del Senado, por ejemplo?
-Y que mientras era presidente del Senado, casualmente, era a la vez miembro del directorio de la Universidad Santo Tomás, en la que permanece hasta hoy. La gente cree que la presencia UDI es sólo en la Universidad del Desarrollo.
-Que le dicen “Udiversidad”.
-Así es. A Lavín uno le escucha decir que él que no es empresario, y resulta que sí, que es empresario de su propia universidad. Está metido en inmobiliarias con
su propia universidad. Ainavillo se llama la inmobiliaria.
-¿Eso lo acredita en el libro?
-Sí, por supuesto. Fuimos hasta el Conservador de Bienes Raíces de Concepción. Es socio ahí con Ernesto Silva, Cristián Larroulet, Hernán Büchi y Federico Valdés Lafontaine, que es un personaje que cuando leas el libro, lo vas a encontrar varias veces en otras andanzas. Ellos tienen este palacete en San Carlos de Apoquindo, que es de propiedad del grupo Penta. Porque los de Penta también son socios de Universidad del Desarrollo. Por lo tanto, Penta, léase Carlos Alberto Délano y el otro Lavín, Carlos Eugenio, no son sólo los samuráis y todo esto, también son socios en la Universidad, como grupo Penta.
- Y Penta maneja isapres. O sea los socios y amigos de Lavín sí tienen intereses en las isapres…
-Exactamente. Por lo tanto, como me dice Pilar Armanet en el libro, el problema en Chile son los conflictos de intereses. Hernán Larraín tiene muchas fichas en el juego de las universidades, no es una figura de adorno en el directorio de la Santo Tomás, tiene empresas asesoras. Es socio con el propio rector de la Universidad Santo Tomás, Aníbal Vial, que a su vez es hijo del ex rector de la Universidad de Chile, Juan de Dios Vial, actual miembro del directorio de TVN, y hermano de Leonidas Vial…
-..de Larraín Vial, la corredora de bolsa. ¿Y dónde cree que hay conflicto de interés, para ser precisos?
-Carolina Tohá me decía que el tema de legislar sobre universidades en Chile hoy es brutalmente delicado y sensible. Eso se manifiesta en las 800 indicaciones hechas al proyecto de acreditaciones. Es el que parece que tiene el récord, entre todos los proyectos de ley presentados en los últimos años. Se ha creado este mercado sin regulación, y no hay regulación porque no se puede legislar. Entonces, ¿qué se hace? Se está actuando mucho en desmedro de la calidad.
-¿Y eso afecta al consumidor final de este producto que es la familia?
-El problema es que son tomadas estas carteras de alumnos sin entenderlas como uno quisiera pensarlo, como un bien social, lo que es en realidad la educación. Entonces, al final estamos todos muy contentos porque aumentó la cobertura y qué bueno que Chile sea más educado, pero tenemos esta otra cara, la de la calidad.
-¿Cómo opera la trenza para poder impedir cambios al sistema?
-No he seguido esa parte. Lo que sí sé, y me lo expresó también Rafael Moreno, que preside la Comisión de Educación del Senado, es que se postergó la votación precisamente de la ley de acreditación, uno de los primeros proyectos de Sergio Bitar cuando asumió. Tuvieron que negociar muchas cosas respecto del proyecto original, y algunas de las partes más críticas tienen que ver básicamente con el rol del Estado. Desde el ’89 y ’90 que está todo amarrado, y todo lo que huela a regulación es mal visto por la derecha. Este es un problema que está reventándonos a todos en la cabeza.
-¿Como las AFP, las isapres, toda la herencia del modelo?
-Exacto, exacto. He contactado gente del ministerio de Educación y les pregunto por qué la ley todavía no sale, por qué se está demorando tanto. Ahora parece que la oposición, la derecha, no quiso votarlo antes de las elecciones.
Los otros Cuadra
-En estos días Pinochet cayó en desgracia casi definitiva. ¿Habla en su libro de los civiles que lograron pasar colados?
-Creo que muchos lograron pasar colados. Justo cuando el dictador ya decrépito, anciano, enjuiciado por asesinatos y malversaciones, ya no significa nada políticamente. Pero sus asesores, sus ministros, civiles, están plenamente vigentes, en actividad, con gran influencia en el mundo político y económico.
-¿Y el académico?
-Sin duda el académico.
-¿Cómo quién?
-El presidente de la Universidad Mayor, el ex ministro del Interior y de Relaciones Exteriores, Ricardo García Rodríguez. El directorio de la Universidad Mayor está formado en su mayoría por ex ministros de Pinochet.
El episodio de Cuadra me llamó la atención por varias cosas. Primero, porque era rector desde 2004; tanta gente que estuvo ahí antes y no dijo nada. Curioso. Pero curioso es también que si bien él fue un personaje muy, muy emblemático, la pregunta que yo me hacía es ¿habrá más Cuadra en esto?
-Los otros Cuadra.
-Los otros Cuadra. Por lo menos Cuadra, de alguna manera, ha hecho como unos esfuerzos de arrepentimiento. A mí él me dijo que le impactó el Informe Valech, y me lo dijo en marzo, ¿te fijas?
-Las universidades funcionan hoy en el mercado a partir de un cierto prestigio. ¿Ese prestigio queda en entredicho con estos personajes?
-Creo que estos de los rankings de prestigio es bastante absurdo. La gente tiene muy poca información por la situación de medios de comunicación que existe en este país. Y entonces se van generando situaciones curiosas y divertidas, como la que expongo ahí en un capítulo: que Alvaro Saieh termine siendo profesor emérito de la Universidad de Chile.
-¿Saieh también fue hasta hace poco dueño de la Universidad Andrés Bello?
-Sí. No estoy segura de que haya dejado de serlo, por lo menos no en el tema de la inmobiliaria. El tema no lo agoté en esta oportunidad. A mediados de los 90, la universidad era del grupo que nosotros, los periodistas de oposición en los 80, como Ascanio Cavallo, conocíamos como los Tucanes. Ellos trataban de decir que era un error, que ellos no eran los Tucanes, era un grupo donde estaban también Sergio Melnick, Jorge Selume Zaror, José Yuraszeck.
-Ascanio ahora es columnista estrella del diario de Saieh.
-¿Qué divertido, no? Saieh se molestaba mucho en aquel entonces. Llamaba a Emilio Filippi para que no publicaran las cosas por unos supuestos avisos que algún día iban a poner, siempre presionando mucho. Ahora es poderoso con su cadena de medios.
-¿De qué otra manera se proyecta el régimen en la actual estructura de universidades, más allá de los personajes?
-No es un puro tema de personajes, es muy complejo. Cada cual tiene que hacer su propio resumen. Uno podría dar la mirada de que atrás de todo esto, las principales universidades privadas responden al mismo modelo ideológico. Y que se personifica en algunos casos con gente ligada al núcleo duro de la UDI.
-¿Y en la Andrés Bello cómo se ve eso?
-Con Luis Cordero Barrera, muy señor de la Andrés Bello. Además estos tienen la sociedad inmobiliaria Andrés Bello, que es la dueña de todos los lugares físicos donde funcionan.
-¿Quién es el dueño de la inmobiliaria?
-Sigue Saieh, sigue Poduje, sigue Cordero, sigue Andrés Navarro. Son los mismos. Andrés Chadwick también es de los que estaba en una sociedad detrás de la universidad Andrés Bello.
-El decano de Derecho es Cordero, asesor de Lavín, tengo entendido.
-Por eso digo, la Andrés Bello actual, esté en manos de quien sea por esta compra de cartera de los alumnos que hizo Silvan, sigue en manos de la gente de la UDI.
Las martingalas
-La ley dice que las universidades no pueden tener fines de lucro. ¿Cómo se burla el espíritu de la ley?
-Esa es la gracia, es lo más fantástico de todo. La ley de Pinochet dice que las universidades son corporaciones sin fines de lucro. Y resulta que el de las universidades, aparte de ser para ciertos grupos un negocio político- ideológico, también ha sido un negocio desde el punto de visto neto, “chin-chin”, del billete. Entonces, eso es una gran mentira, como la ley de divorcio.
-O sea la ley se acata pero no se cumple. ¿Todos usan esta martingala de la inmobiliaria?
-La mayoría. Hay otras martingalas. En este libro, sin embargo, no me adentré en ese tema del negocio. Te encuentras con que la fuente de ingreso principal son las matrículas. ¿Cómo se saca eso? Vía inmobiliaria. Vía más difícil de detectar para nosotros, simples periodistas, por el tema de estas sociedades asesoras. Y también por las sociedades proveedoras de servicios de computación, de lo que sea, pueden ser hasta de cocina. A lo que sí llegué es a la identificación de propietarios, que es un dato que cuando hacen este ranking de prestigio, las revistas no lo ponen. Ni siquiera ponen las juntas directivas.
-¿Es una zona oscura entonces?
-Muchas veces yo tenía que ir a preguntarle a abogados, egresados de derecho, del Ministerio de Educación, “oye, explícame esto”. Ellos hacen cambios de sus juntas directivas y si quieren los mandan, si no quieren no mandan nada. No hay fiscalización, no se sabe si tienen una relación, digamos, económica con otra institución. Y tienes el caso de universidades que pueden ser parte de un grupo económico, pero eso no figura en ninguna acta pública. Eso sí que se llama mano invisible.
-¿Cómo han logrado sobrevivir estos 15 años de esta manera?
-Está todo atado y bien atado, también tema de un capítulo. Lo dejaron así, como el binominalismo. La publicidad que tienen las universidades es tan fuerte, que están dentro de los principales avisadores de los medios. Y son más avisadores del periodismo escrito, concretamente del diario “El Mercurio” ¿te fijas?

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