viernes, 4 de junio de 2010

Otra reflexión de un NO PEDAGOGO respecto a los resultados Simce

Por Jorge Antonio Olivares Orellana

En la madrugada del día jueves 3 de junio, cuando volvía de una larga jornada laboral, vi una entrevista en televisión a un destacado ingeniero (NO PEDAGOGO) líder de un mediático movimiento educativo. El tema, los famosos resultados del Simce 2009.
En resumen decía que los resultados no constituían novedad alguna, que aún más, él había prometido bañarse en la pileta de La Moneda si se subían 3 puntos a nivel nacional (una celebración al estilo Maradona, en la onda mundialera), pero que desgraciadamente no había tenido necesidad de mojarse ni una pestaña. Pero lo sustancial de su análisis lo dejó caer expresando que la gestión educativa era una mesa de “tres patas”, Los Profesores, Los Directivos, y el monto y uso de los Fondos SEP.
Como sólo poseo una formación ingenieril parcial, haré una interpretación de esta expresión sin adentrarme en las profundidades matemáticas – estadísticas, de forma tal que, me defenderé con el simple promedio aritmético.
Si los desastrosos resultados obedecen a estas “tres patas”, Profesores(as) (33.33%), Directivos(as), que también son Profesores(as) (33,33%) y en parte al uso racional de los Fondos SEP, que “se supone” lo administran Directivos(as) también Profesores(as) (16.66%), podemos colegir que las razones de esta situación obedecen en un 83.32% a los Profesores(as) y en un 16.68% al monto de los Fondos SEP.
Comparto el criterio que todos tenemos el derecho a opinar libremente sobre la situación educativa de nuestro país, y en especial frente a los resultados de mediciones duras nacionales y por esa razón me ha parecido adecuado, también emitir mi opinión, no como líder de movimiento alguno, sino como un simple ciudadano que estudió en Escuelas Públicas, que ha confiado la educación de sus tres hijas a Escuelas Públicas y que eligió después de muchos vaivenes, trabajar con Escuelas Públicas y Privadas, bajo el lema “Soluciones para la Escuela Real”
Antes de adentrarme en la Escuela Real, deseo expresar que en nuestro país tenemos médicos(as) a los que se les mueren menos pacientes que a otros, abogados(as) que ganan más casos que otros, ingenieros(as) que se les caen menos edificios que a otros, y así etc, etc. En estos casos, lo común es que aludamos a variables multifactoriales que inciden en dichas situaciones. Difícilmente alguien dirá que la salud, el derecho y la ingeniería en nuestro país son desastrosos y esto se debe a que el 80% es responsabilidad de los médicos(as), abogados(as) e ingenieros(as) y el 20% a algún tipo de recurso proveniente quien sabe de donde.
Al concluir que “la culpa” de los problemas educativos corresponde en un 83.32% a los Profesores(as), no tuve otra opción que detenerme a reflexionar, no con el ánimo de discrepar con tan connotado entrevistado, ni tampoco de enarbolar una bandera de defensa de nuestros Profesores y Profesoras, simplemente porque la cifra en sí, amerita al menos un análisis desde otra perspectiva, por simple y limitado que pueda parecer.
Reconozco que comparto comentarios parciales del entrevistado, como por ejemplo, cuando dice que a los niños(as) que provienen de sectores menos vulnerables les va obviamente mejor porque tienen una familia preocupada, libros en sus casas, charlas culturales en sus mesas. Mi experiencia como alumno fue tener solo una familia preocupada, pero gracias a Dios, compartí con compañeros(as) de curso que tenían libros en su casa y las charlas de sus padres que se sumaron a las precarias orientaciones de mi madre, que también tenía la posibilidad de conversar con esos padres y nutrirse de nuevas ideas. Es más, en un primer periodo, esos compañeros incluso fueron mis amigos de barrio, antes que al señor ministro de la época se le ocurriera escondernos a todos los vulnerables en la falda de un cerro de la ciudad en “una nueva población”. No creo que sea necesario explicar en mayor profundidad este párrafo, vale el esfuerzo el tratar de entenderlo.
Desde la perspectiva de los Profesores(as), queda la impresión que en los “buenos colegios” trabajan los “buenos profesores(as)” y por ende en los “malos colegios” trabajan los “malos profesores”, y por lo tanto tenemos un 83.32% de “malos colegios” y un “16.68% de “buenos colegios”. Lo paradojal de esta situación es que un Profesor(a) es un profesional universitario que ha pagado hartos millones de pesos por un papelito que en resumen dice que esta Universidad acredita que se han rendido las pruebas… para obtener el título de Profesor(a) que en ellas ha sido aprobado(a)…, a más abundamiento, un profesor(a) con un promedio de diez años de ejercicio, tiene a su haber un de postítulo o postgrado y un par de kilos de certificados de perfeccionamiento y capacitación de estás mismas Universidades, por los cuales obviamente pagó otros tantos milloncitos durante esos diez años, pero lo paradojal no acaba aquí, se le pide a estas mismas Universidades que evalúen a los Profesores(as), por lo cual cobran hartos millones más y como resultado dicen que están mal formados, entonces se cierra el ciclo paradojal, pues se le debe pagar a estas mismas Universidades otros millones más, para que diseñen e implementen un “nuevo plan remedial” y probablemente en unos años más se vuelva iniciar este ciclo paradojal.
Se podría deducir de este último párrafo que las Universidades son inescrupulosas, pero al pensar que las Universidades no solo forman Profesores(as), sino múltiples profesionales, queda al menos la duda, que sería mucha la coincidencia o mala fortuna que solo una de diez o quince facultades tenga esta falla estructural y en cambio las otras, como la de que proviene el entrevistado al que me refiero y a la misma que yo asistí, no la tenga, entonces me queda la impresión que las Universidades no han recibido la información adecuada. Solo a modo de ilustración, a la Escuela de Población se envía un Profesor(a) para que “transculturice” a los niños(as) y por ejemplo terminen su periodo exclamando caspitas en vez de “chuata”, pero lo más probable es que después de varios años, sea ese Profesor(a) el que termine exclamando “chuata”. Pido disculpas por lo burdo del ejemplo, pero a mi juicio, situaciones como esta, la Universidad las desconoce e intenta solucionar un problema sociológico con una enmienda educativa, algo así como tratar a un diabético con el Código Civil. Planteo esto porque soy bien pensado de la Universidades.
Aún haciéndome el leso con el hecho que varios de los “buenos colegios” públicos según el Simce, muchas veces lo son solo “intermitentemente”, es decir este año los alcaldes saludan a unos y el próximo año a otros y ya ni se acuerdan de los primeros, pues era solo un veranito de San Juan, no me queda tan claro que por el mero hecho que un determinado colegio ultra vulnerable obtuviese “hoy” un resultado relevante, tengamos que extrapolar la situación y expresar automáticamente “si éste puede, los otros también”. Esta situación me trae a la memoria a un prestigioso médico que contaba que el había sido muy pobre, que se había venido de Chiloé y que siendo tanta su carencia, en las noches debía leer los libros de medicina que pedía en la biblioteca, usando la luz de la ampolleta de un poste de alumbrado público. La historia amén de ser verídica, es muy romántica y como no concluir que si él pudo, cualquiera puede, también podríamos concluir que si tuviésemos más postes de alumbrado público, tendríamos más y mejores médicos, podríamos ser más osados y decir incluso que, la cantidad de postes es directamente proporcional a la equidad social. Pido disculpas por el arrebato, pero podemos decir tantas cosas.
Antes de terminar esta larga divagación, quiero expresar mi anhelo que antes de arremeter con nuevas reflexiones oficiales o “autorizadas”, tengamos el valor de acercarnos a la “Escuela Real”, escuchemos a sus Directivos, Profesores y Profesoras, desde ya yo les puedo aportar unos breves botones: disponen de 1 hora semanal para planificar y evaluar, pero en periodos de 15 minutos entre jornadas; los Directivos con suerte administran el 10% de los recursos, pues a los Sostenedores Públicos les gusta hacer economía a escala; la mitad de los computadores están malos o sin banda de conexión; la concentración de vulnerabilidad y segregación es asquerosa; un año se impone el modelo A, al otro el B y sin medir ninguno de ellos, luego el C y así sucesivamente, cada uno con su respectivo perfeccionamiento a costa de las horas de clases; en una familia en donde hay un Profesor(a) todos los miembros participan, pues en las noches completan cuadernos, revisan pruebas, imprimen comunicaciones, etc.; el calendario del Ministerio no suele coincidir con el calendario de todos los mortales, cuando todos leen y entienden marzo, las cosas llegan en junio; se implementan tantos programas de apoyo internos y externos, que a veces hay que hacerse un espacio para hacer las criticadas clases normales de matemáticas; etc., etc., etc. He omitido intencionalmente los temas gremiales docentes, pues es la bandera que suele izar con más frecuencia el Colegio de Profesores de Chile, el cual a mi juicio, está en Deuda con sus colegiados en aspectos técnicos relevantes, permitiendo agresiones profesionales, que ningún otro Colegio Profesional toleraría y no se trata de ir a la plaza con un pito y un bombo, se trata de emitir e implementar propuestas técnicas, coherentes y comprometidas.
Finalmente, pese a mi ingratitud, pues no se donde se encuentran y si se encuentran, deseo expresar mis agradecimientos a mis Profesores Sepúlveda y Cancino con los cuales aprendí a cantar la Canción Nacional con bombo y guitarra en la legendaria Escuela Básica Nº 75, actual Humberto Vilches de Viña del Mar, a la Profesora Blanca Elena Arias que me enseñó a leer de verdad y escribir en el Liceo Guillermo Rivera Cotapos de Viña del Mar y al Capitán de Navío (r) Matías Valenzuela Labra que fuese el Rector más democrático que tuvimos en los años de dictadura en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso y gracias al cual pude avizorar un nuevo mundo. Como pueden apreciar me he referido a Instituciones Educativas del ámbito público, por esa razón, respetando al prestigioso entrevistado al que he aludido, he querido solo dar otra opinión de un NO PEDAGOGO, respecto a los resultados Simce y a la educación de mi país. Gracias por la paciencia.


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