sábado, 13 de marzo de 2010

La estética NEO... ¿neo-colonialista, neo-liberal o neo-pinochetista?


El escudo, como tal, representa el escudo de los hombres de armas. Asociar el linaje de personas, de las familias y de los pueblos a determinados escudos de armas, proviene de la tradición hispánica durante la Edad Media en el siglo XII, cuando los nobles feudales añadían a su nombre el nombre de la población a la que habían conquistado o que correspondía a su señorío.

En el caso de Chile, el Escudo de Armas de la República o Escudo Nacional fue oficializado por ley de 26 de junio de 1834, durante el gobierno del presidente José Joaquín Prieto, político y militar que dio origen al período denominado la República Conservadora y a la Constitución política de 1833. En esta Constitución, de corte autoritario, el Presidente de la República gozaba de amplios poderes, inclusive el derecho de patronato, al considerarse el Estado sucesor en Chile de los derechos de la Corona española.

El Escudo Nacional es sostenido por unos tenantes o soportes animales: un cóndor y un huemul, que llevan en sus cabezas una corona naval de oro, y está coronado por un penacho de tres plumas, de colores rojo, blanco y azul, que se remonta a un símbolo de distinción que usaban en el sombrero los Presidentes de la República. Debajo, en los soportes, se ubica una cinta con el lema ”Por la razón o la fuerza”.

El lema ”Por la razón o la fuerza” se considera una versión moderna de la frase en latín “aut consiliis aut ense” ("o por consejos o por espada") y es expresión del clásico dualismo saber-poder. Originalmente “aut consiliis aut ense” fue incorporado en el Primer Escudo Nacional del año 1912 por los patriotas para significar que Chile avanzaba en su propia identidad independentista, mediante la razón o el ejercicio de la fuerza si fuese necesario.

El lema “Por la razón o la fuerza” modifica el lema original latino y, desde el punto de vista de su significado, es una frase que enuncia dos posibles vías o caminos de solución ante un supuesto conflicto o diferencia: la razón y la fuerza. Ahora bien, en un sentido restringido, la razón, como facultad mental que permite obtener conclusiones a partir de un conjunto de premisas, no necesita de la fuerza. Es más, una solución basada en la razón no tiene ningún vínculo con el uso de la fuerza. Si las conclusiones de un determinado razonamiento son erróneas, es necesario replantear premisas y argumentos. Es completamente torpe creer que, ante un problema racional, como por ejemplo una ecuación matemática, se puede llegar a un resultado correcto mediante cachetadas. Por tanto, el tipo de problema al que se refiere la frase “Por la razón o la fuerza”, no es un problema racional, sino de conflicto de intereses, y lo que la frase le dice al “otro”, a aquel que ve el escudo y su emblema, en el fondo es: “o aceptas pacíficamente las premisas y principios sobre los que se basan mis argumentos y que tienen que ver con mis intereses, o utilizo mi fuerza para destruirte o para que aceptes mis condiciones por el temor al daño que puedo provocarte”

Después de la dictadura del General Pinochet, nuestro escudo prácticamente había desaparecido como símbolo del poder político. Hoy regresa, en toda su gloria y majestad, como logotipo de la administración de Sebastián Piñera. Según Eva Von Baer, Vocera del Gobierno, para “transmitir unidad nacional y modernidad”. La modernidad, probablemente, está expresada en los colores azul, celeste y rojo del texto “Gobierno de Chile”, similares al tipo de gráfica que se utiliza para nombres de empresas y sociedades anónimas .com, que se contraponen al gris apagado del resto del emblema. El resultado: un pegoteo híbrido que, en el fondo, refleja el verdadero espíritu del nuevo gobierno.

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